A la espera del hombre-pez

La economía es como las mareas. Sube y baja en una secuencia infinita de vaivenes contra los que nada hay que hacer. Inútil construir una presa que detenga la marea en el tiempo y en el espacio, sólo espigones que preserven el puerto de la furia de las aguas cuando los vientos soplan fuertes y con ellos ganar un puñado de tierra al mar, aunque sea una batalla perdida de antemano para la tierra. Basta una incomodidad entre las placas tectónicas que pugnan por su espacio en el subsuelo para que se produzca una enorme ola de gran energía que desplaza hacia arriba una gran masa de agua. Y el mar recupera lo que considera suyo y que nunca debió dejar de serlo.

Las mareas dan paz interior a los ordenados y meticulosos porque desfilan ordenadas, con su tiempo lento y constante. Y todo se hace entonces previsible y, por tanto, seguro. El problema ahora es que se ha roto ese equilibrio. Los gurús no aciertan a explicar por qué la marea no volvió a subir y sigue baja, como el anticipo de un tsunami, ni tampoco quieren ya pronosticar cuándo volverá a hacerlo, después de los últimos descalabros que dieron al traste con su credibilidad. Los analistas han dejado paso a los brujos del poblado que, ante la falta de explicaciones científicas, sólo aciertan a exigir nuevos sacrificios para contentar a unos dioses caprichosos que se divierten con el sufrimiento humano. Con la marea en retroceso han salido a la luz los juguetes rotos, el esqueleto de buques varados que se acercaron demasiado a la costa y encallaron en un fondo demasiado cercano, los plásticos y desechos inorgánicos de la civilización que fue un día. Sí, a aquello llamaban civilización nuestros mayores.

Los pescadores que zarpan insuflados de valor por la necesidad después de andar varios kilómetros con su barca a cuestas hasta encontrar el mar cuentan historias fantásticas: desde el fondo, dicen, llega el sonido lejano de una orquesta que sigue tocando en el fondo del mar. Y cuentan que existe una civilización paralela submarina, donde habitan hombres-pez que huyeron de tierra firme antes de ser sacrificados. Los hombres-pez, que un día fueron solo hombres pero se reinventaron y adaptaron al medio acuático, se afanan hoy en arreglar el motor que ha de volver a poner en marcha la máquina de las mareas. Cuando eso ocurra, la superstición que alientan los sumos sacerdotes y brujos para subyugar a la población dejará paso a la razón y al conocimiento. Ese, al menos, es el objetivo de los hombres-pez. Los pescadores que vuelven lo hacen con las bodegas repletas de sus historias, y poco más.

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10 respuestas a A la espera del hombre-pez

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. anxel dijo:

    Buenos días. Si de verdad nos adaptáramos al medio acuático, romperíamos esquemas y planes de quienes desde el poder están ya especulando con el agua dulce. Pero no va a ser así, o nosotras/os no lo llegaremos a ver. Evolucionar requiere demasiado tiempo.

    Entrando al mundo real/posible, al que pienso que se dirige el artículo, en el cual “los hombres-pez” serían un producto humano de hábitat *terrestre* y resistente a la crisis o subsistente en ella, es verdad que hay todo tipo de analistas y gente bienintencionada empeñadas/os en la labor de descubrir una salida airosa y no traumática al problema presente.

    En mi opinión, hemos (como ciudadanías) estado torpes con el tema de la globalización, el intercambio de información y la condescendencia política. Me explico:

    – Hace un par de décadas se comenzó a hablar de *globalización* presentándolo como un paradigma de modernidad, desarrollo y prosperidad. Una carrera que “no podía perderse”. Bien. Desde entonces hemos otorgado cada vez más cuota de mercado a las multinacionales en detrimento de las pequeñas producciones/servicios locales.

    – Hemos consentido a los gobiernos todo tipo de incumplimientos electorales, hemos callado o no reaccionado con eficacia ante sus corrupciones, ante sus abusos de poder, ante su deslealtad de todo tipo con la ciudadanía. Hemos consentido la participación en guerras, la vulneración de leyes nacionales e internacionales. Hemos consentido el *bipartidismo*.

    – Al calor de Internet, la compartición de información, el intercambio altruista, la creación de redes solidarias, etc, fueron y son caldo de cultivo para nuevas formas de evolución.

    Pero tenemos un lastre colosal basado también en el desarrollo de las comunicaciones y que supone en la práctica el arma principal que el sistema financiero está usando contra nosotros/as. A día de hoy, las decisiones políticas deben tomarse siguiendo unos reglamentos, mediante aprobación de Consejos, Parlamentos, Gobiernos, etc, respetando los tiempos que las agendas de cada organismo. En cambio, para eludir, contrarrestar, coaccionar, presionar, combatir, etc, las medidas de cualquier gobierno, el sistema financiero, las multinacionales, las/as especuladores/as, gozan de la inmediatez de tramitar en cuestión de segundos todo tipo de transacción u operación.

    O se modifica el marco, las leyes que rigen los movimientos de capitales, y se complementa con actuaciones sobre los llamados paraísos fiscales, o el Pueblo, que se dotó hace más de 200 (que es muy poco) años de los Estados-nación o de derecho para mejorar su calidad de vida, lleva todas las de perder y va camino de vuelta al período anterior, el feudal, como sistema social.

    Bueno, un poco rollo pero lo veo más o menos así.

    • Ana dijo:

      Ya se parece mucho esto al feudalismo, aunque los señores vayan con trajes de Armani y la chusma, podamos seguir viviendo al “calor” del castillo. Encima agradecidos. Tenemos demasiadas tragaderas.

  3. Jaime dijo:

    Buenos días.
    Coincido contigo, anxel, en que es un problema de reglas de juego. La globalización lo que ha hecho es dejarlas en evidencia. Puede pensarse que era fácil prever este resultado y seguramente así ha sido. Los que están en la vanguardia del análisis social se darían cuenta de que el funcionamiento mundial sin barreras devendría en unos huecos legales y desajustes que causarían perjuicios graves (recesión económica en determinadas zonas del planeta) e incluso letales (especulación sobre los alimentos que condena a millones de personas al hambre y la muerte)…¿Por qué no hicieron nada o casi nada? Porque ese es el verdadero problema, crear los organismos mundiales con capacidad para legislar para todos, para imponer un orden cuyos beneficios para todos sea muy superior a los perjuicios, o que deje éstos en el estado de lo relativo. Queda una revolución pendiente, pero que ya es muy nítida, donde las barreras que establecen los países y las naciones desaparezcan: un auténtico nuevo orden mundial.
    Pero estamos lejos, mucho.
    No puedo dejar de recordar que Camps revalidó una mayoría absoluta cuando ya se sabía todo lo que había hecho, dejado de hacer y dilapidado por el camino. Y Aguirre no se cuántas mayorías lleva en Madrid y aún no ha hecho todo el mal que puede hacer. Todo democráticamente. Me pregunto muchas veces qué tenemos que añadirle o quitarle a la democracia para que no produzca estos esperpentos y pesadillas. Por ahí hay que empezar.

    • anxel dijo:

      Hola Jaime, excepto en lo del nuevo orden mundial, que es un tema muy complicado y para el que se necesitaría una nueva mentalidad (algo utópico), estoy muy de acuerdo en las cosas que dices. Respecto a la pregunta que te haces “qué es necesario añadir o quitar a la democracia” me gustaría sugerir reformas constitucionales muy cercanas a la Constitución de 1931. Es considerada la Ley nacional de mayor rango. Pero tengo dudas sobre la aceptación de dichas reformas por los poderes fácticos (Iglesia, Ejército, Aristocracia, capital).

      Para evitar que lxs corruptxs sean incluídxs en listas electorales no necesitaríamos reformar la Constitución en teoría, pero el sistema está podre y los partidos funcionan como empresas de colocación. En la práctica, se debe volver a una reforma constitucional, o a unas constituyentes. ¿Cómo?. El Pueblo debe querer *eso*. Pienso que la participación ciudadana y el asociacionismo, deben crear una consciencia *en las masas* que reclame de manera nítida y manifiesta los cambios. Esa actividad crítica existe, es laboriosa y está expuesta a infiltraciones, cortinas de humo, sabotajes y manipulaciones de todo tipo desde el Poder y desde posiciones de derecha. Sin embargo, por las buenas, es el único camino que veo.

      • Jaime dijo:

        SÍ, estoy de acuerdo. ¡Cuánto se perdió en esa guerra desde el 31!

        • ELiSA dijo:

          Y buenas tardes!!

          🙂

          Un gozo leeros a los tres. Y debería hacerse a modo de manual por lo lúcidos y precisos que habeis estado. Y coincido en emplear las armas de la búsqueda y el asociacionismo como defensa vital.

  4. Carmenchu dijo:

    Y buenas noches… 😉 Qué decir más a lo ya dicho? Pues nada, mejor callarse, y a leer… Gracias por vuestros comentarios! 😀

  5. ELiSA dijo:

    Y buenos días!

    🙂

    Comparto un poco de lectura:

    “Con o sin papeles. Nacional o importado” Vicente Baos :

    Vicentebaos.blogspot.com

  6. Elisabeth dijo:

    Demasiados besugos y tiburones nadando en este mar de mierda.

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