La primera victoria

Empobrecer a la población, a aquella clase media que puebla las playas en verano, se come un helado, se compra unas chanclas y va de menú a algún restaurante razonable al borde de la arena, no es la solución: es el problema. Multiplicar por cero da como resultado cero. Y no lo digo yo, que soy de letras puras y no fui dotada con el don de la contabilidad, lo dicen los números, aunque como decía ayer el cuatro reivindicativo de El Roto en El País, ellos no son los culpables del mal uso y la violación sistemática de que son objeto día a día. Luego vienen los talibanes del déficit a sacrificarlos públicamente.

Pinta y colorea para pasar de 1929 a 2012

Cuanto más pobres y más temerosos del futuro seamos, menos esperanza habrá. El espacio es el mismo, sólo hay que decidir con qué se llena. Los señores de la guerra (de cifras) han dejado atrás el tiempo de los globos sonda, esas conclusiones que se extraían de algún sesudo estudio de un dudoso y circunstancial equipo de expertos reunido para la ocasión. Los resultados, una vez publicados en papel, con el halo de credibilidad que da el olor a tinta, el rostro honesto o la voz creíble de un presentador (o presentadora), servían para sopesar la respuesta ciudadana, la reacción de las fuerzas sociales a tal o cual medida. Ahora no hay tiempo para caricias a la opinión pública: se ordena y manda a golpe de decreto, de consejo de ministros, de Eurogrupo, con nocturnidad y a puerta cerrada. El resultado es el desastre total, sin nada detrás que lo avale, con experiencias previas catastróficas como la de Grecia, zona cero, laboratorio de malas ideas donde la UE ha puesto en marcha todos los antídotos equivocados.

En algún momento del pasado, llegué a pensar que el objetivo primero era adelgazar lo público para, una vez hecho añicos, vender las piezas más suculentas a precio de ganga al mejor postor. Éste, agradecido eternamente, devolvería el favor en forma de retiro dorado al político amigo que le facilitó el pelotazo y los grandes y rápidos beneficios. Ahora ya empiezo a sospechar que el objetivo prioritario antes de que eso ocurra, es aniquilarnos primero con dudas, miedos, pánico individual y colectivo. Al jefe, al vecino que un día emigró, al compañero y, finalmente, a nosotros mismos con nuestras enfermedades y achaques, con el futuro de nuestros hijos y el presente de nuestros padres y abuelos. Una vez paralizados por el miedo, negados para el raciocinio, perderemos la capacidad de relacionar ráfagas y píldoras informativas aparentemente inconexas que lanza el poder como misiles y, por tanto, sacar conclusiones acertadas y moverse para recuperar nuestra vida. Esa será su primera victoria.

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12 respuestas a La primera victoria

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  2. Arnau Gómez dijo:

    Después de que Aquilino cayera en desgracia por no haber puesto de rodillas a los que iban por la tarde y por la noche a la taberna a ahogar sus tribulaciones con el mal vino que allí se vendía, D. Simplicio pensó en que no había que domesticarlos, había que esclavizarlos.Y se compró un banco, lo arruinó. Se compró un pueblo con sus habitantes y después de dejarlos sin casa, el coche , sin pareja,sin hijos, los hizo pasar uino a uno por delante de su fortificada mansión.

  3. Ana dijo:

    Yo creo que, a pesar de la fama que tenemos, no vivimos con pasión (excepto el fútbol). si no, ante estos misiles como los llama Carmenchu, tendría que pasar algo. Menos mal que los mineros nos enorgullecen y representan.

    • ELISA dijo:

      Y buenas tardes!!

      😀

      He llegado a la conclusión, en vista de lo visto, que aunque nos den por todas partes vamos encajándolo porque la mayoría creemos que aún tenemos una vida buena. Y nos engañamos y caemos en la pereza de salir a sufrir y a que nos partan la cara. Solemos decir que nosotros ya salimos a luchar, que ahora lo han de hacer las nuevas generaciones, pero esta sigue siendo nuestra lucha, porque cuando concibes un hijo y lo crias con todo el mimo y coherencia y sin miedos para que el día de mañana (ya día de hoy) tuviera una formación universitaria y oportunidades para que volara solo y observas la cruda realidad, llorarías intensamente. Así que tenemos que sacudir esa pereza y quitarnos la venda de los ojos: tenemos una situación muy grave que nos compete a todos. No se puede tolerar que este sinsentido económico que no lleva nada más que a la desgracia de las familias siga progresando. Así que nosotros/as mismos/as.

      (perdonar el miting)

    • Carmenchu dijo:

      Será emocionante la marcha nocturna hoy por Madrid!… 😉 No tienen nada que perder, son valientes y tienen la razón.

  4. Jaime dijo:

    Damas y caballeros, buenas noches: les veo un poco tocados anímicamente por los acontecimientos…
    Nos tenemos los unos a los otros. Podemos reactivar el trueque, como ya se hace en algunos lugares. Yo te reparo un enchufe y tu me haces una tortilla de patatas. O te llevo los chavales al colegio y tu me redactas un buen currículo…
    Eso sí, los que aún tienen un sueldo y pueden mantener un cierto nivel de consumo, que no dejen de hacerlo, que sigan saliendo a tomarse unas cañas con patatas ali oli, o comprando el períódico, o yendo al cine. Lo que acabaría de darle la puntilla a la escasa actividad es que el miedo al futuro la colapsara, dando así alimento al desastre que se quiere evitar. No podemos confiar en los bancos, que a pesar de que le invitan a dar conferencias en sus fundaciones (léase instituciones evasoras de impuestos) no conocen a Mohamed Yunus http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-muhammad-yunus-banquero-pobres/390616/, pero sí la Fórmula 1, que casi suena igual, ni podemos confiar en los políticos europeos que parecen no darse cuenta de que todo lo que ellos disgresionan en sus reuniones está afectado por la dimensión tiempo, que significa que mientras ellos le dan otra vuelta de tuerca a la disgresión, personas reales llegan a la dramática pregunta, “¿Qué voy a hacer? No puedo pagar los libros de los niños, la letra del frígorífico, la póliza del seguro…No puedo pagar ‘el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho donde yago’ “…
    Pero podemos confiar en nosotros mismos, y en la fuerza de nuestras disconformidades, como en la iniciativa que hoy y mañana culmina, de los mineros, y sobre todo, que al final el día llega y acaban plasmándose en una urna.

  5. Elisabeth dijo:

    Miedo y asco en España.

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