Matar una hormiga

Invertir en miseria es, a día de hoy, una de las apuestas más rentables. Se ha demostrado en nuestros últimos cuatro meses y primeros del Gobierno (aún les quedan nada menos que otros 44). Invertir en miseria devenga unos intereses extraordinarios ya que la miseria no sólo crece, sino que se multiplica en poco tiempo y se ramifica hacia todos los ámbitos, germinando alegremente y dando lugar a nuevos brotes de miseria que a su vez alcanzan nuevas fronteras.
Ahora los jueves ya no hay milagro. Lo que sí va a haber cada viernes es consejo de ministros: nuevos recortes, nuevos golpes de timón, nuevas subids de impuestos, bajada de prestaciones, caída irremisible de la vergüenza y del pudor. Ni las agencias de clasificación nos conceden el beneficio de la duda: no creen que estrangulando la economía ésta vaya a mejorar. Aplican la lógica, aliñada con una buena dosis de especulación y apostando al rojo. Y con este panorama, la OIT alerta: no nos baja la calificación, pero su veredicto duele más que cualquier reducción de nota, porque avanza el futuro: hasta finales de 2016 no se conseguirá recuperar empleo. Para entonces, la cifra de paro habrá rebasado con creces los seis millones de personas, miles de familias sin dinero para llegar a final del día, ni techo, ni esperanza. 2016 se me antoja demasiado tarde. ¿Habrá valido la pena? ¿El fin -recuperar empleo- justifica los medios, los miedos?… Me temo que la respuesta es tan negativa como el futuro.

Es muy fácil matar a una hormiga. Se las puede pisar, tan chiquititas, una forma pueril de acabar con una mínima parte de ellas, pero poco práctica. Para asestar el golpe definitivo al colectivo, basta con echar insecticida a lo largo del recorrido que siguen hasta su hormiguero. Pese a que huelan y sientan el peligro, mantendrán el rumbo, programadas como están para repetir el camino una y otra vez. El resultado es que morirán sin remisión, sin extraer ninguna conclusión ni aprender para la próxima vez. Pero nosotros no somos hormigas, ¿verdad?

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12 respuestas a Matar una hormiga

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Ana dijo:

    Qué incertidumbre y que vacío se siente

    • ELISA dijo:

      Buenas tardes:

      Preocupémonos, claro, pero lo imprescindible. Debemos “trabajar” y descubrir las pizquillas de felicidad que por más que nos pisoteen se van a generar. Eso sí. Vamos a tener que hacer un gran esfuerzo (no sé a quien me recuerda esta última frase) pero, es que si no lo hacemos, se nos quebrará la salud y esos sicópatas lo saben.
      En estos días, la poesía es un refugio. Gracias por descubrírmela:

      SONETO DE LO POSIBLE.. (Mario Benedetti)

      Puede ser que una vez, en un desvelo,
      descubramos que el mundo es una fiesta,
      y encontremos al fin…
      esa respuesta que desde siempre
      nos esconde el cielo.
      Puede ser que una noche, en algún vuelo,
      ganemos sin querer alguna apuesta…
      y advirtamos que un alma está dispuesta
      a servirnos de paz y de consuelo.
      Puede ser que el transcurso de los años
      nos vaya proponiendo otra corriente
      dejándonos con suerte y sin extraños,
      y aunque en la piel nos queden cicatrices…
      desde el viejo pasado hasta el presente,
      puede ser que logremos ser felices.

  3. Carmenchu dijo:

    Hola! Bueno, el final es esperanzador ¿No?… No somos hormigas… La felicidad es eso, pizquillas,… Y a base de varias pizquillas, pues se sigue adelante y sin desfallecer…

  4. Ana dijo:

    Cuando empezamos a visitar tu blog, teníamos como objetivo cumplir con el título del mismo, ahora pasado el tiempo creo que deberías cambiar dicha frase y poner ” Mary desestresando a sus asomadores” o ” Mary y sus asomadorres desestresándose mutuamente”. ¿Quien iba a pensar que el stres se iría incrementando y expandiendo de forma general y a largo plazo?

    • Carmenchu dijo:

      Jajaja!!! Soy una visionaria, una adelantada a mi tiempo! Jajaja! A veces, la crisis es subjetiva y depende, mucho, de tu situación personal, laboral,… Pero no te preocupes, un poquito de stress es bueno y es lo que nos separa de las acelgas, por poner un ejemplo de verdura poco estresada… 😉 Buenos días!!!!

  5. Ana dijo:

    Feliz día del “trabajador” que queda, para todos

  6. Carmenchu dijo:

    Hola Ana, Mar, Elisa! Y a todos!!! Hasta ahora no me he podido conectar. Mar, cuántos días!… Me alegro de verte de nuevo! El Roto: http://coleccionistatebeos.blogspot.com.es/2012/04/lecturas-vinetas-para-una-crisis-de-el.html

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