Cuando lo habitual es un Vuitton

Érase una vez un país lejano, muy lejano… Tan lejos estaba que el viento llegaba cansado y las nubes tan exhaustas que apenas tenían fuerza para llorar. En ese país, los encargados de gobernar también parecían cansados y no gobernaban: se limitaban a empollar los mandamientos de un dios cruel y artificial para vomitarlos luego sobre el pueblo perplejo, al que se había inoculado la idea de que eran la única alternativa al caos. Aquel país tenía miedo de salir de la rueda que giraba sin parar. Por eso abrazaba los preceptos neoliberales como el alumno más aplicado, aun sabiendo que eso implicaba su ruina y la pérdida irremediable de su juventud. Aquel país lejano parecía cobarde, pero era sólo el oscurantismo y el miedo de sus dirigentes a caer lo que lo hacía así. El pueblo llano siempre había sido valiente y había sabido reinventarse aun antes de que este verbo se pusiera de moda.

Así, protestaban contra los recortes en sanidad, en cultura, en educación o en ciencia porque todas ellas debían cimentar un crecimiento posterior que seguro se iba a producir. Sin todo lo que ahora se castraba sin criterio no habría esperanza y por eso se rebelaban contra los miopes que no lo veían pero tenían el poder para destruirlo. También se reían, no sin cierta preocupación, de una iglesia que se quedó en las cavernas pero que se apuntaba al carro de la ignominia cuando le convenía. El ministerio de Medio Ambiente se confundió y se creyó el de Fomento, la justicia fallaba de forma incomprensible y las colectas de algunos individuos decididos suplían la necedad y miopía de esos políticos-títere mostrando una sensatez que podría calificarse como fuera de lo habitual porque, en aquel país tan lejano donde apenas llegaba el viento, lo habitual era un Vuitton.

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11 respuestas a Cuando lo habitual es un Vuitton

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  2. dasoulmen dijo:

    El juez desestima la querella contra El Pais por parte de la aludida. Nunca antes en democracia la prensa tuvo el poder que tiene hoy. Parece sentar las bases de una más que probable sentencia condenatoria y los corruptos lo saben. Esto es un sálvese quien pueda. Regalos y favores han de ser denunciados en el acto por quienes se consideran leales a sus votantes. Quien mira a otro lado es cómplice máxime cuando ostenta un cargo político. Estamos hartos y por eso la repercusión mediática trasciende en mayor medida. Que todo el peso de la verdadera justicia caiga sobre quien tenga que caer sea cual sea el color de su sangre.

  3. Ana dijo:

    Lo que no entiendo es como Vuitton no es más exigente con quien pone la imagen a sus bolsos.
    La verdad es que es muy malempleado tanto dinero para que lo lleve la Rita. Visto en foto y visto el estilo de la portadora podría pensarse que es una imitación de mercadillo. Hay personas que devalúan los objetos. En esto también debería haber un “reservado el derecho de admisión” porque nadie quiere emular o imitar a la Barberá. Se puede hacer mucho dañó a la “marca”.

  4. Ana dijo:

    Por cierto, Sarkozy ¿no ha perdido autoridad moral para decirnos lo que tenemos que hacer, si en su casa tampoco lo está haciendo bien y le han bajado la nota? En el fondo estoy contenta.
    Los cicateros del gobierno actual dicen que la bajada de la nota viene de atrás. Qué morro, si ya hace dos meses que fué elegido el único hombre en quien confiar, Todo lo negativo es herencia de Zapatero, de lo positivo sin embargo cero referencias al gobierno anterior. El contrato del AVE, como lo han firmado ellos no dicen que se gestionó y acordó antes de su irrupción en nuestras vidas. Ellos hacen las cosas rápidamente porque son ágiles, cuando una medida así imprevista la tomaba ZP, era improvisación
    Y yo digo que tiene que ver todo este rollo que estoy contando con tu entrada de hoy?.

      • ELISA dijo:

        Y buenas tardes !!

        😀

        Cuando lo habitual es tener un bolso Vuiton el resto de “complementos” han de estar a la altura, qué bien lo dice el chiste de “El Roto”. La valentía es una forma de ser y de vivir en el día a día, después es más fácil decir no y parar el torbellino. En mi habitual ejercicio de observación contemplo a diario pequeñas cobardías en los comportamientos por miedo al rechazo corporativo o por pereza que muestra cómo se anulan y compran voluntades y de lo que podemos ser capaces cuando muestran una zanahoria apetitosa.

  5. Carmenchu dijo:

    El Vuitton más barato cuesta más que el sueldo mínimo… Es otro mundo ése… Enfins! Nos vemos mañana. Sed malos!!! :mrgreen:

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