Navidad, rara Navidad

Protestas en Durban (Foto: EFE)

Las estaciones de esquí y los hoteleros no saben cómo ha sido, pero ahí está: falta nieve, faltan beneficios. Los turistas no acudieron a su cita con la nieve porque ésta decidió no venir. Los empresarios del sector ya llegan tarde si se quieren preparar con nuevas infraestructuras dirigidas a otros menesteres que no sean el esquí. Esperemos que no tomen ejemplo de los brasileños, cuyo Senado ha aprobado flexibilizar la deforestación del país y la nada amenaza con invadirlo todo. Es la vía libre a la destrucción. Peligra el pulmón del planeta y, sin órganos para respirar, el planeta mismo. El problema es que nos hemos quedado sin poder moral para echarles nada en cara, cuando aquí, en este primer mundo, hemos sido los primeros en malgastar y tirar por la borda sin complejos los recursos naturales que la Tierra nos dio sólo a cambio de respeto. Pero los empresarios se rigen por criterios empresariales, de beneficio. Lo tienen claro y no tienen estas disyuntivas. Los asalariados ya no saben qué criterio seguir: últimamente, y por necesidad, el de la supervivencia. Así nos va. A falta de nieve en las montañas, en el valle las tiendas del centro volvieron a llenarse ayer, primer día festivo de este acueducto que saca de quicio a nuestros socios europeos. Muchos curiosos, paseadores de abrigos con olor a naftalina y de monederos vacíos, en los que tiemblan las tarjetas de crédito a cada escaparate. Y no de frío, que no nieva.

La cumbre de Durban ha sido una pantomima sin el compromiso de los grandes, que prefieren mirar la Navidad y a Irán para remontar la temporada. Mientras, aquí seguimos mirándonos este ombligo deforme con nuestro euro, nuestra deuda, nuestros gobernantes que no gobiernan y nuestra eurozona cada día más deforestada. Extraña con todo esto que Standard & Poors no haya rebajado la calificación del planeta por recalentarse, impredecible, y no ser digno de confianza. Igual saben con quién se la están jugando.

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7 respuestas a Navidad, rara Navidad

  1. Arnau dijo:

    Le oido decir a un brasileño que a ellos (los brasileños,claro) no les importa la deforestación del Amazonas y que el resto del planeta se rasgue las vestiduras por ello,es ser un cínico.Arguyen que esos que tanto critican la mentada deforestación no les ha importado nada que sus bosques se talaran para hacer muebles,puertas o, simplemente, para quemarlos.Es una reflexión

  2. Carmenchu dijo:

    Hola Arnau! Sí, nos hemos quedado sin fuerza moral para dar consejos a nadie, y menos de medio ambiente!!! Luego no podré entrar a saludar, así que me despido ya por hoy hasta mañana! Feliz verbena de la Purísssma! 😉

  3. Carmenchu dijo:

    Jajaja! Gracias Elisa! Es todo un detalle… Ejem!!! Con la crisis, el medio ambiente pasa a último plano… Sniffs! Hasta mañana! Y buenos días ya dentro de nada… 😀

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